martes, 17 de enero de 2012

Si tú me dices ven, yo voy.

Y ahí sigue ella, una noche más, en vela, sin poder dormir... el por qué es muy sencillo. ÉL. Recordando sus besos tan suaves y dulces, sus mordiscos tan juguetones, su mirada tan intimidante y mágica,su sonrisa... puf vaya sonrisa! la sonrisa define la perfección de su rostro tan bello y sencillo. Recordando aquella noche, aquel beso, aquel baile, aquellos nervios... puf que nervios pasó. Pero valió la pena. Todo en él lo vale. Es bello tanto por dentro como por fuera. Cuando esta con él intenta memorizar cada palabra, cada momento y cada risa que hace que le duela la tripa de tanto reirse... Le mira y él no se da cuenta, pero te mira cada segundo que tiene. Mira esos labios y se controla de no besarlos, de no fastidiar el momento tan perfecto entre dos amigos. Sí, dos amigos. Dos amigos que tuvieron algo y que el tiempo ha hecho que el viento volase las cenizas que quedaban. Sus cenizas. Las de ella ni el mismísimo huracán se las puede llevar... No siente amor, pues lo desconoce, pero sí siente ganas de tenerle junto a ella y no dejarle escapar nunca, de que anochezca y estar a su lado, y de que cuando amanezca seguir pegada a él, sintiendo el calor de su cuerpo, y mirarle y que duerma y sacarle pequeñas fotografías en la mente, las cuales nunca borrará... Por que eso que siente es real, y jamás lo había sentido antes por nadie. Si tú me dices ven, yo voy. Ella sabe que es una ilusa, y que sola se hace daño. Que es más importante esa amistad pero... ¿De verdad no quiere que le haga feliz? Tiene tanto para darle... Pero sabes qué querido amigo? Que sólo el tenerle a su lado le hace feliz, y sabe que será para siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario